. EVALUACIÓN DE LA CONDICIÓN FÍSICA-SALUD (CFS) EN NIÑOS Y ADULTOS
“Ciencia sin conciencia no es más que la ruina del alma”
(Rabelais, en Migal, 1996)
1.- Introducción
La rápida evolución del deporte ha obligado a un control de la evolución de las
cualidades físicas y del estado en que se encuentran los sujetos en cada momento. Esta
circunstancia ha conllevado la aparición de baterías de tests fisico-motores y técnicos, que en
principio tuvieron su aplicación en el ámbito militar, pero que posteriormente se ha trasladado
al campo educativo y del entrenamiento deportivo (Linares, 1992).
Considerando la evaluación como “el proceso de conferir significado a las mediciones,
juzgándolas en referencia a criterios o a normas estandarizadas”, los seis propósitos generales de la
evaluación por medio de tests de condición física, según Prat (1987) son los siguientes:
1. Situar a los alumnos de acuerdo a su habilidad motriz.
2. Diagnóstico de deficiencias de los alumnos, de modo que pueda acometerse algún trabajo
que las remedie.
3. Evaluación del aprendizaje para determinar hasta qué punto el alumno ha alcanzado los
objetivos operativos.
4. Predecir el logro del estudiante en actividades futuras.
5. Comparar los programas de enseñanza entre diferentes escuelas.
6. Motivar a los alumnos para alcanzar niveles superiores de rendimiento.
2.- Valoración de la CFS en edad escolar
Son múltiples las pruebas utilizadas para valorar la condición física;
destacamos aquellas que componen la batería EUROFIT, por ser ésta la más
utilizada a nivel europeo. Sin embargo, esta batería ha sido objeto de numerosas
revisiones y cambios en algunas de sus pruebas, por lo que consideramos de interés
ver si realmente éstas son válidas para medir aquellos factores de la condición física
para los cuales fueron creadas. Así, nuestro objetivo es precisamente analizar cada
una de las pruebas para poder apreciar la posible interferencia de otros factores que
podrían contaminar la propia evaluación de la condición física.
Las 3 grandes razones para la creación de Eurofit fueron:
1. La aptitud física es un importante componente de la salud y de la E.F., pudiendo
ayudar al niño a tomar conciencia y adoptar una actitud positiva con su cuerpo, y
aumentar su motivación para mejorar su forma física. Además, se pueden poner
de manifiesto problemas de salud, y adoptar las medidas necesarias.
2. La evaluación de la aptitud física es útil para educadores y niños. Los tests son de
fácil ejecución y están concebidos en función del marco moral de la escuela,
permitiendo la comparación internacional sobre bases científicas.
3. Es un medio pedagógico, no siendo responsabilidad exclusiva del profesorado,
sino de todos aquellos que pretendan promover la salud, la E.F. y el deporte.
La batería Eurofit, inspirada en los principios del “Deporte para todos”, es fruto de
diferentes seminarios (París, 1978; Birmingham, 1980; Lovaina, 1981; Olimpia, 1982; y
Formia, 1986), llevados a cabo por los directores de los Institutos de investigación en materia
de deporte de los 22 países del Consejo de Europa, y cuyo objetivo era la evaluación de la
aptitud física en los escolares europeos; así, uno de sus principales objetivos es ayudar a medirla
en relación con la salud (Ministerio de Educación y Ciencia, 1992; Fernández Pastor, 1992). Los
tests, que se aplicaron a más de 50000 alumnos europeos, quedaron definitivos y validados en
Mayo de 1986, en Formia.
El Comité de Ministros de los estados miembros del Consejo de Europa (1987),
considerando que la aptitud física es un importante componente de la E.F. y de la salud,
plantea que es de suma utilidad su medición precisa y fiable, como base o punto de partida
para la elaboración de líneas políticas concernientes a la infancia, salud, alimentación, E.F. y
deporte.
Dicho Comité, recomienda a los Gobiernos de sus Estados miembros, que adopten
dicha batería para evaluar la aptitud física a los escolares desde 6-7 años hasta 18 años, así
como recopilen los datos útiles para establecer una mejor relación entre las políticas relativas a
la E.F., el deporte, la salud y la educación para la salud, ya que todas ellas emplean las mismas
herramientas y hablan el mismo idioma.
Las pruebas que componen dicha batería, conjuntamente con su protocolo, aparecen
en los siguientes esquemas (Torres, 1996):
2.1.- Análisis general de la batería Eurofit, desde el punto de vista de la salud
La realización de tests físicos está sujeta a controversia (Torres, 1998). Tal vez
debería pensarse en evaluar el proceso (actividad física) en lugar del producto únicamente
(condición física), ya que se puede reducir a una simple acepción biologista o mecanicista
concebida en un compartimento estanco, puesto que se olvida el carácter holístico de la
salud, en la que intervienen aspectos psicológicos, sociales, personales y contextuales
(Devís y Peiró, 1993).
La valoración de la condición física desde un enfoque de salud requiere la
utilización de una serie de test que cubran las carencias de los que se utilizan en la
actualidad, aunque hay que utilizar los test adecuadamente ya que, en ocasiones, puede ser
psicológicamente negativo el demostrar ante los demás tu aptitud física (por ejemplo, en
niños con gorditos pero con una extraordinaria voluntad).
Los componentes vinculados a la salud (resistencia orgánica, fuerza y resistencia
muscular, flexibilidad o amplitud de movimiento y composición corporal) tienen un interés
suplementario con respecto al resto de cualidades físicas, ya que también son elementos
esenciales en la aptitud física relacionada con el rendimiento.
Es indudable que existen paradojas en esta cuestión (relación batería Eurofit-salud)
como acertadamente señalan Seefeldt y Vogel (1989):
Se pretende valorar la salud relacionada con la condición física sin ofrecer
indicadores directos del estado de salud (presión sanguínea, respuesta cardíaca,
lípidos en sangre, etc.)
Por una parte, se enfatiza un comportamiento saludable de los alumnos pero, por
otra, se les anima a realizar tests que pueden implicar violaciones de una conducta
saludable.
No existe la evidencia científica para relacionar los niveles de los distintos
componentes de la salud en los niños/as con su estado de salud cuando sean
adultos.
No se da la evidencia necesaria que nos indique que alcanzando un determinado
nivel en los tests, se obtengan aquellos beneficios saludables con los que se
pretende que estén asociados.
No se demuestra que las mejoras alcanzadas en la batería de tests tengan mejoras
en el estado de salud de los niños y jóvenes, por lo que una mejor condición física
no supone obligatoriamente una mejor salud.
Otros problemas, señalados por Fox y Biddle (1986), son:
◊ Gran influencia del factor genético en la puntuación de los tests.
◊ Posibles cambios debidos a las condiciones de realización.
◊ Variación motivacional de los sujetos.
◊ Habilidad específica que puede desarrollarse haciéndolos.
Los especialistas en la promoción de la salud han incorporado con frecuencia
pruebas basadas en el rendimiento (Rodríguez, 1998). Por esta razón, es necesario
investigar acerca de estos test que existen para valorar la condición física, con objeto de
buscar nuevos test que sustituyan a gran parte de los actuales, los cuales no logran el
objetivo pretendido, y pueden ser incluso nocivos para la salud.
Este análisis debe abordarse desde un punto de vista educativo y, sobre todo, desde
la óptica de la salud osteoarticular, puesto que muchos de estos test se encuentran
desaconsejados desde la perspectiva de la clasificación de Acciones Articulares
Contraindicadas descrita por López Miñarro (2000).
En este sentido, analizaremos algunos test incluidos en la batería:
A.- Hiperflexión de tronco (seat and reach)
Si se observa a un sujeto que desde sedestación con ambas piernas extendidas
realiza una flexión hacia delante y con sus manos llega sobradamente con los dedos de las
manos hasta los pies, se diría que tiene una buena amplitud de movimiento. Pero si se
observa su tronco y se ve una gran curvatura dorsal, entonces hay que pensar que sus
músculos isquiosurales son cortos y que la gran amplitud que logra es por medio de la
elasticidad de sus músculos erectores de la columna vertebral. Éste es un mal síntoma
porque, si automatiza este movimiento, acabará por ejecutarlo permanentemente y estará
sobrecargando excesivamente su columna dorsal y lumbar.
Los efectos nocivos de la hiperflexión de tronco, referidos en la literatura científica,
se resumen en los siguientes 1:
Favorece la cifosis al intentar aumentar el recorrido articular con la lógica
sobrecarga a nivel de cuerpos y discos intervertebrales. En esta acción se crea
una palanca cuyo brazo de resistencia es mayor que el de potencia, y va en
aumento a medida que aumentan los grados de flexión.
Ejerce gran presión en las vértebras y ligamentos lumbares, especialmente el
longitudinal común posterior.
Los isquiosurales al ser biarticulares, en esta posición, cuando las rodillas están
extendidas, quedan tirantes y pueden exagerar la retroversión pélvica. Así se
compromete en exceso la zona lumbar, puesto que está totalmente cifosada y
en posición de gran riesgo de protusión del disco intervertebral L4-L5 y L5-
Sacro hacia la parte posterior del anillo que lo envuelve.
A.1. Alternativas para el test de flexión de tronco: Test de elevación de pierna recta
o extendida (EPR).
1 Estas indicaciones están expuestas en el libro de Casimiro (2000): Educación para la salud,
actividad física y estilo de vida, las cuales van a ser publicadas por López Miñarro, Tercedor,
Casimiro y Delgado en una próxima publicación (en prensa)
Siguiendo a Cailliet (1990) habría que recomendar los test unilaterales de los
isquiosurales, porque en aquellas personas con isquiosurales tensos y cortos, se crea menos
presión sobre la columna vertebral que los bilaterales. El trabajo de elasticidad de estos
grupos musculares hay que realizarlo disponiendo de forma correcta la pelvis y evitando
una excesiva inversión del raquis lumbar (cifosis lumbar) (Santonja, 1997).
Este test se realiza de la siguiente manera. Tendido sobre una colchoneta, con la
rodilla en extensión se le realiza una flexión de la cadera de manera lenta y progresiva, hasta
que el explorado manifiesta tensión dolorosa y se aprecie una basculación de la pelvis,
midiendo en grados el ángulo existente entre el miembro y la horizontal. Esta medición se
lleva a cabo en ambas caderas por separado, comprobando que el miembro no explorado
permanezca con la rodilla en extensión y en contacto con la superficie de exploración
(Ferrer y cols., 1994; Gómez y cols., 1996).
La sistemática es esencial, debiendo prestar atención a: pierna contralateral en
extensión completa y pegada a la superficie; evitar que se produzca la flexión en la rodilla
de la pierna explorada; no debe existir extensión de la cadera, ni basculación pélvica, ni
inversión del raquis lumbar (Ferrer y cols., 1994).
Es conveniente la colaboración de otra persona que se ocupe de sujetar con sus
manos la pelvis contra la superficie donde se realiza el test.
Así, éste es el mejor test de valoración de la elasticidad isquiosural por ser fácil,
cómodo y de rápida realización, presentando un menor coeficiente de variación en sus
medidas, y una mayor correlación entre sí y con los demás test, siempre que se siga una
metódica cuidadosa (Ferrer y cols., 1994).
B.- Tradicional ejercicio de fuerza abdominal
El ejercicio de Sit-up es el más prescrito universalmente y frecuentemente utilizado
para el fortalecimiento abdominal y como test de valoración de la fuerza abdominal.
Los músculos abdominales tienen un margen de acción muy limitado porque sólo
son los protagonistas de un movimiento de enrollamiento de 30 grados de amplitud. Así,
en una incorporación o flexión de tronco, sólo en el recorrido inicial existe un trabajo
agonista de los abdominales (si se ejecuta un correcto movimiento de enrollamiento), y
durante el resto del movimiento se registran mayores valores electromiográficos que
corresponden a un trabajo agonista del psoas ilíaco y recto anterior del cuádriceps, puesto
que éstos son agonistas principales del movimiento de la articulación coxofemoral.
Cuando esto ocurre las vértebras inmediatamente encima y debajo de la inserción
del músculo Psoas se cizallan y, a medio plazo, puede afectar a las estructuras lumbares
implicadas y provocar dolores en la columna lumbar por causa de una degeneración del
disco intervertebral.
Además, a la hora de realizar el test de abdominales, hay una serie de circunstancias
que se plantean en su descripción y que deberían ser controladas, pues son factores de
riesgo importantes:
Manos detrás de la cabeza.
Muchas personas cuando realizan ejercicios abdominales con las manos
entrelazadas en la cabeza, impulsan por medio de un fuerte tirón de los brazos facilitando
con ello la elevación del tronco y aumentando la velocidad en la fase inicial del
movimiento, que es donde el momento de resistencia es más elevado. Esta acción de tirón
espontáneo con los brazos y consecuentemente un adelantamiento de los codos, causa una
hiperflexión cervical que genera diversas alteraciones sobre estructuras discales,
ligamentosas, etc.
Por tanto, las manos deben colocarse en una posición en la cual ni asistan el
movimiento ni ayuden a completarlo, evitando cualquier acción balística de los brazos
durante el movimiento, tal como aparece en la siguiente figura: (López, 2000).
Pies fijados o sujetos.
Este ejercicio ve magnificado su efecto nocivo si los pies se encuentran sujetos.
Esto se debe a que permite hacer mayor palanca al psoas ilíaco y recto anterior del
cuádriceps, mejorando su eficacia funcional, aumentando la hiperextensión lumbar y, por
tanto, elevando el nivel de estrés sobre la zona lumbar.
Resulta curioso observar a ciertos individuos que pueden realizar un elevado
número de repeticiones del Sit-ups con los pies sujetos, pero cuando no se les fijan éstos y
se realiza el movimiento correcto de enrollamiento, no llegan a realizar tantas repeticiones.
Ésto indica que los flexores de cadera son los principales agonistas y que los abdominales
intervienen muy poco.
Los ejercicios de elevación de tronco con los pies sin fijar permiten una actividad
abdominal más efectiva y no generan el incremento del estrés lumbar por anteversión
pélvica, de los ejercicios con pies fijos.
Otra consideración destacable es que, como objetivo principal, se plantea hacer el
mayor número de repeticiones posibles, lo que genera una gran explosividad en la
ejecución. Se incide mucho más en la variable cantidad y no se atiende a la calidad del
movimiento. Por dicho motivo, el descenso debe realizarse a gran velocidad, por lo que
existe actividad muscular concéntrica (musculatura lumbar) en la fase de vuelta a la
posición inicial y se crea la posibilidad de un gran choque contra la colchoneta al volver a la
posición inicial.
B.1.- Alternativas al test de abdominales tradicional.
Hay otro ejercicio que como test de valoración abdominal es mucho más efectivo y
se puede usar con facilidad. Se trata del enrollamiento parcial o curl, en el que sólo se
levantan las escápulas del suelo, ejercicio que resulta adecuado y efectivo para la
musculatura abdominal.
Las diferencias de patrón de actividad entre los ejercicios de Sit-up versus
enrollamientos tiene su justificación mecánica en la existencia de flexión de cadera durante
el sit-ups y su ausencia en el enrollamiento, tal como constató el estudio de Monfort y cols.
(1997).
Así pues, la flexión parcial (enrollamiento) debe sustituir a la completa (Michler y
Grass, 1991) porque se ha demostrado que este ejercicio utiliza los músculos abdominales
de forma más efectiva (Godfrey y cols., 1977; Gutin y Lipetz, 1971; Mutoh y cols., 1981
citados por Sharpe y cols., 1988) en lo que se refiere a sumación de unidades motoras y,
además, disminuye la acción nociva de los flexores de cadera (Howley y Franks, 1995).
El gran problema de este test alternativo radica en su estandarización, ya que
conseguir que los ejecutantes realicen el movimiento correcto de enrollamiento de 30
grados resulta muy difícil. Para solucionar este problema se han realizado diferentes
propuestas que, tras ser llevadas a cabo, han mostrado una gran validez.
La de mayor aplicación es el test de abdominales modificado por Robertson y
Magnudottir (1987) y que recogen también Rodríguez y cols. (1998), que se ha desarrollado
como alternativa para medir la resistencia abdominal.
Posición inicial: con el sujeto sobre la colchoneta en posición supina, y con las
rodillas en flexión de 90 grados. Plantas de los pies y la cabeza tocando la colchoneta. Los
miembros superiores extendidos a los lados del cuerpo con las palmas de las manos en
contacto con la colchoneta. La punta del dedo índice de cada mano se hace coincidir con el
borde de la cinta adhesiva más próxima a la cabeza.
Desarrollo: La prueba se inicia levantando la cabeza y a continuación la parte
superior de la espalda, encorvando el tronco y al mismo tiempo, deslizando los dedos sobre
la cinta adhesiva, desde el extremo proximal hasta el distal (Foto 11). En ese momento, el
examinado vuelve a la posición inicial, deslizando los dedos en sentido contrario (8
centímetros); este movimiento de encorvamiento se repite 25 veces por minuto, siguiendo
el ritmo indicado por un metrónomo, fijado a 50 señales por minuto que indica las
sucesivas posiciones, inicial y final, de cada ciclo de movimiento. La prueba finaliza cuando
el examinado no pueda continuar, no realice correctamente el ejercicio (fatiga evidente) o
llegue a completar 75 repeticiones (3 minutos).
Además, tratándose de una musculatura tónica, parece adecuado que la prueba deba
realizarse a un ritmo lento, de manera que no prevalezcan la contracción fásica y la
expresión de la fuerza explosiva sobre la fuerza resistencia (Rodríguez y cols., 1998).
Por otro lado, la técnica de deslizamiento sobre la colchoneta permite adaptar la
distancia de recorrido a las características de cada sujeto o población (Rodríguez y cols.,
1998).
En cuanto al resto de pruebas de la batería Eurofit que pretenden medir la resistencia
muscular (flexión mantenida de brazos y dinamometría manual), si bien nos parecen
adecuadas desde la perspectiva saludable, hemos de tener presentes algunas consideraciones:
C. Dinamometría manual.
La principal dificultad radica en la disponibilidad económica de los centros educativos
para disponer del material adecuado y validado para la realización de dicha prueba.
D. Suspensión con flexión de brazos.
Con respecto a esta prueba, que pretende valorar la resistencia muscular, debemos
plantearnos:
La dificultad para homogeneizar, según el protocolo, las dimensiones de la barra,
fundamentalmente el grosor y el rozamiento, con el fin de la comparación de resultados
con otras investigaciones.
La dificultad que conlleva el elevar al individuo hasta la posición inicial de partida, con la
barbilla por encima de la barra.
Por último, ¿podemos valorar la cualidad resistencia muscular con una prueba que
implica, por su elevada intensidad, una duración muy corta?.
E.- Course navette de resistencia.
En cuanto a la valoración de la resistencia cardiorrespiratoria, a través de la prueba de
Course – Navette, el objetivo pretendido es medir, de forma ética y no invasiva, la potencia
aeróbica, es decir la capacidad de realizar una actividad física continuada en la que el
principal factor limitante es la falta de oxígeno. Es el parámetro más importante y
directamente relacionado con la prevención de enfermedades cardiovasculares, por lo que
es de vital importancia desarrollarla y evaluarla en la infancia, ya que dicha etapa es el mejor
momento de la vida para comenzar a desarrollar una buena condición aeróbica (Martín,
citado por Hahn, 1988).
En esta prueba nos enfrentamos a un problema de ritmo. Parece indispensable que el
profesor ejecute la prueba junto a los niños, indicándoles que corran junto a él, no delante ni
atrasados, ya que si no es así se puede caer en el error de convertir el test en una sucesión de
esfuerzos intensos interválicos.
Otra sugerencia es que la excesiva duración relativa de cada uno de los periodos para
estas edades hace que los resultados, probablemente, no discriminen la diferencia real de
rendimiento entre los sujetos; pensamos que se debería indicar en la cinta sonora no
solamente los periodos y sus medias partes, sino también las divisiones inferiores de los
mismos.
La principal objeción a este test parte del protocolo, donde indica que se debe realizar
la prueba sin calzado (descalzo), con los microtraumatismos que ello conlleva en el talón,
fundamentalmente en el calcáneo.
Sería conveniente, si es posible, realizar dicho test con un medidor de la frecuencia
cardíaca (pulsómetro), para comprobar las modificaciones del ritmo cardíaco durante el
esfuerzo y su posterior recuperación. De esta forma, se comprueba la respuesta cardiovascular
del niño y joven ante el ejercicio, que ha sido menos estudiada que en los adultos (Navarro y
Rico, 1998).
Así, además de los fines agonísticos o de rendimiento, el control de la frecuencia
cardiaca durante la ejecución de la actividad física o, en nuestro caso, en una prueba de
esfuerzo continua puede predecir alguna anomalía cardiaca. Como ejemplo de esta relación
con la salud, presentamos el gráfico de las modificaciones de la frecuencia cardiaca en un
estudiante de 4º de ESO (Casimiro, 1999):
Estos picos de frecuencia cardiaca son más propios de actividades interválicas o con
cambios de ritmo, pero no en una actividad continuada y con incremento progresivo de la
intensidad, como en la prueba de Course Navette, por lo que, en este caso, fue puesto en
conocimiento del profesor de E.F. de dicho escolar, para que éste aconsejara a sus padres
sobre una necesaria visita al médico especialista.
40
60
80
100
120
140
160
180
20R0 C / ppm
00:00:00
00:05:00
00:10:00
00:15:00
Como alternativa más saludable proponemos el test de 2 km andando, donde las
únicas variables que se controlan son la frecuencia cardiaca final y el tiempo empleado en
recorrer dicha distancia (Volkov, 2000).
Este test, que se utiliza frecuentemente en el Noreste de Europa, fundamentalmente
en Finlandia, se debería incluir como el test de campo más idóneo para la evaluación aeróbica.
En definitiva, ¿por qué realizar la batería Eurofit, si desde el punto de vista de la salud
son discutibles algunos tests y protocolos?. Hasta ahora la respuesta ha sido clara: porque ya
está validada y disponemos de datos a nivel internacional que nos permite establecer
referencias, pero pensamos que deben ser modificadas algunas de las pruebas a corto plazo, ya
que existen evidencias científicas que demuestran la carencia de promocionar y educar para la
salud con la utilización de los test analizados.
Además, nuestra experiencia práctica nos ha desvelado la problemática de algunas de
sus pruebas, y de la batería en su conjunto, necesitándose en cualquier caso de estudios que
continúen con la adecuación de la batería de forma que ésta mida fundamentalmente los
factores que pretende, sin que se vean contaminados por otros factores, diversas condiciones
de realización, características individuales, etc. que puedan distorsionar lo que realmente
pretendemos valorar.
El Consejo de Europa aboga por estas "...modificaciones a la luz de nuevos conocimientos o de
la experiencia adquirida", y es precisamente ésta la que pretendemos sea nuestra aportación.
3.- Resultados de condición física-salud en población escolar: a propósito de un
estudio
En este apartado se va a hacer un resumen de los principales resultados de una tesis
doctoral realizada sobre el estilo de vida y condición física-salud en población escolar, cuyo
título es: “Comparación, evolución y relación de hábitos saludables y nivel de
condición física-salud en escolares, al finalizar los estudios de Educación Primaria (12
años) y de Educación Secundaria Obligatoria (16 años)” (Casimiro, 1999).
Para poder interpretar y comparar correctamente dichos resultados se hace
imprescindible conocer a grandes rasgos los principales aspectos metodológicos de dicha
investigación, que se pueden resumir en los siguientes:
Se trata de un estudio transversal, descriptivo y con análisis correlacional entre
diferentes variables. Este tipo de diseños Beunen y col. (1980), lo denominan tratamiento crosssectional,
ya que permite realizar simultáneamente un estudio transversal y un análisis
longitudinal, al comparar las variables en dos edades diferentes.
Son dos las poblaciones objeto de estudio: la primera está compuesta por el alumnado
que cursa el último año de Primaria (6º), y la segunda está compuesta por el alumnado que
cursa el último año de Secundaria (4º de ESO), en los diferentes centros públicos, privados y
concertados pertenecientes a Almería capital, durante el curso 1997/1998. Los tests se han
aplicado a 775 sujetos, que han sido escogidos al azar entre el total de la población
escolarizada.
Los resultados más relevantes con respecto a la condición física son los siguientes:
Los chicos presentan mejores resultados que las chicas en todas las pruebas de fuerza
muscular (abdominales en 30”, flexión mantenida de brazos y dinamometría manual),
resistencia aeróbica (course-navette) y espirometría (capacidad vital), en ambos niveles
educativos. En el paso de un nivel educativo a otro, se produce una mayor evolución,
en el rendimiento de dichas pruebas, en el sexo masculino con respecto al femenino,
lo que confirma un mayor incremento del sedentarismo en las chicas con respecto a
los chicos. En la flexibilidad, sin embargo, ocurre lo contrario, es decir las chicas de
ambos cursos son más flexibles. Del mismo modo, dicha capacidad aumenta con la
edad.
La frecuencia cardiaca en reposo se mantiene constante en los varones de ambos
niveles educativos y, sin embargo, aumenta en el caso de las chicas. Por otra parte, los
estudiantes de Secundaria manifiestan un peor Índice de recuperación cardiaca (IRC).
La práctica de actividad física continuada conduce a una mejora de la condición física
aeróbica, determinada a través del VO2 max.
Los sujetos más activos presentan una mejor adaptación cardiorrespiratoria (mejores
resultados en potencia aeróbica, capacidad vital e Índice de recuperación cardiaca) y
muscular (mejor rendimiento en las pruebas de fuerza, y mayor componente
mesomorfo). Sin embargo, la flexibilidad se deteriora con dicha adaptación.
Los sujetos que presentan mayor acumulación de grasa en el tejido adiposo obtienen
peores registros en las pruebas de fuerza y resistencia. Sin embargo, no afecta nada la
composición corporal en las modificaciones cardiacas durante el esfuerzo y su
recuperación.
4.- Valoración de la CFS en adultos
Cuando una persona adulta se somete a la realización de programas de actividad
física puede tener problemas de salud "graves" (deben seguirse las instrucciones médicas),
leves (trabajar en función de sus necesidades) o no tener ningún problema aparente (actuar
en función de sus intereses personales).
Así, deberemos evaluar el nivel de fitness de partida y un control de salud previo a
ésta, y tomar decisiones a partir de los resultados obtenidos. Los propósitos de dicha
valoración son:
- Informar y orientar sobre puntos fuertes y débiles.
- Confeccionar un programa progresivo personalizado.
- Motivar a los participantes estableciendo unos objetivos razonables y accesibles en
función de su nivel de fitness.
- Obtener datos sobre el progreso y el proceso.
El profesor debe saber interpretar los datos obtenidos, evitando las comparaciones
con los demás sino el progreso propio, y proponer recomendaciones específicas para el
próximo control (redefinir los objetivos) e informar sobre el tipo, intensidad, frecuencia,...,
de actividad para que sea beneficiosa e interesante para este individuo.
Se debe realizar una ficha personal médico-deportiva, donde anotaremos los
resultados del reconocimiento médico (por si existe alguna patología concreta), los
antecedentes deportivos, resultados de las pruebas de valoración (Ruffier-Dickson, etc.). A
expensas de dichos resultados deberíamos dividir la materia por diferentes niveles de
exigencia.
El reconocimiento médico debe abarcar, además del cuestionario del historial
médico y factores de riesgo coronario, una exploración física en reposo, analítica y una
prueba de esfuerzo submaxima.
Se debe realizar también un cuestionario, como el Physical Activity Readiness
Questionnaire (PAR-Q Validation Report), para detectar actividad física anterior y la
existencia de alguna contraindicación con la práctica deportiva. En el caso de no poder
realizar las pruebas de esfuerzo en el laboratorio, habría que suplirlas con algún test de
campo donde se comprueba la frecuencia cardiaca en reposo, post-esfuerzo y la de
recuperación (capacidad aeróbica). Por ejemplo, test de Harward, Ruffier-Dickson, etc.
En cuanto a la valoración de la fuerza nunca se debe aplicar el 1RM, siendo más
conveniente valorar la resistencia muscular dinámica (por ejemplo, realizar 12-15
repeticiones con un peso determinado).
Referente a la valoración de la flexibilidad se deben utilizar métodos directos con
goniómetros, o en su defecto tests indirectos con el inconveniente de la comparación de
unos individuos con otros por la diferencia en la longitud de los segmentos corporales.
En cuanto a la composición corporal, no debemos fiarnos de las tablas de peso
ideal respecto a la altura, ya que cada persona tiene su propia biotipología. Lo más
apropiado a nuestro alcance son los métodos antropométricos para determinar los
porcentajes de masa magra, grasa, pliegues cutáneos, perímetros musculares, diámetros
óseos, etc.
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