Las capacidades
que conforman nuestra condición física y motriz están predeterminadas por
la herencia y, aunque ello influye, lo verdaderamente importante es el nivel hasta el que se desarrollan. Para
que dicho desarrollo se lleve a cabo de la manera más satisfactoria posible es
necesario llevar una vida higiénica, con buena alimentación, descanso
suficiente, vida social moderada y realizando un entrenamiento
metódico y bien dirigido. Todas las funciones del organismo se influyen
entre sí, y cuando se dice que un ejercicio desarrolla por ejemplo la
resistencia muscular, no es que sólo la desarrolle a ella, sino que lo hace
principalmente.
Cuando hablamos
de las capacidades que componen la condición física y motriz no debemos
tener en cuenta exclusivamente el esfuerzo
físico necesario para ejercitarlas, ya que para llevar a cabo cualquier
actividad físico-deportiva también se requiere mayor o menor atención y concentración, así como un suministro adecuado de nutrientes.
Es por ello que, al igual que los aparatos
locomotor, cardiovascular y respiratorio, también se encuentran implicados
de forma determinante el sistema nervioso
(incluyendo los centros de atención, percepción, toma de decisión y ejecución)
y el aparato digestivo (correcta
absorción de alimentos).
De esta manera
decimos que cada vez que nos movemos
realizamos un acto motor durante más o menos tiempo, más o menos rápido, con
mayor o menor fuerza e implicando a más o menos partes del cuerpo, lo que
conlleva la intervención coordinada de
muchas capacidades.
4.1. CLASIFICACIÓN DE LAS CAPACIDADES QUE
COMPONEN LA CONDICIÓN FÍSICA Y MOTRIZ
Las capacidades condicionantes se
basan en la eficiencia de los
mecanismos energéticos, por lo que los factores que las limitan dependen principalmente del mecanismo
muscular, de la disponibilidad de energía en los músculos y de los mecanismos
que regulan su abastecimiento (enzimas, velocidad y fuerza de las
contracciones), determinando con ello la CONDICIÓN
FÍSICA.
Las capacidades coordinativas están
condicionadas, en cambio, por la posibilidad de captación, elaboración y
respuesta de las informaciones por parte de los mecanismos psicomotrices
implicados en el movimiento – receptores
táctiles, cinestésicos (movimiento), vestibulares
(equilibrio), ópticos y acústicos,
más el sistema de control y envío de las correspondientes “ordenes” -, determinando con ello la CONDICIÓN MOTRIZ.
Las capacidades condicionantes son claramente
distintas de las coordinativas en muchos aspectos, como por ejemplo:
-
Las bases funcionales de las que dependen
-
Las formas de evolución en las etapas infantil y juvenil
-
La relación de la evolución entre los dos sexos
-
El grado de entrenamiento que admiten, al margen de los
condicionantes por edad y sexo
-
Los métodos de entrenamiento más adecuados para desarrollarlas
En función de los
factores de los cuales dependen, podemos dividir las capacidades que componen
la condición física y motriz de un individuo en capacidades condicionantes y
capacidades coordinativas. Las capacidades
condicionales son más
susceptibles de desarrollo, ya que su componente es fundamentalmente físico y, por lo tanto, dependen más
de las características de los propios tejidos que componen el aparato
locomotor y de los procesos fisiológicos –que incluyen la eficiencia
metabólica a la hora de obtener energía y transformarla en actos motores-,
factores que pueden modificarse
claramente mediante un entrenamiento
adecuado.
Las capacidades coordinativas se
pueden desarrollar en menor medida que
las condicionantes, ya que requieren una gran atención mientras se
ejercitan (dependen casi
exclusivamente del sistema nervioso) y no permiten por ello un entrenamiento tan frecuente e intenso (el
sistema nervioso se cansa – quizás sería más acertado decir que se satura –
mucho más y más rápido que el sistema muscular).
Teniendo en
cuenta las fases sensibles,
las capacidades coordinativas
alcanzan su máxima expresión entre los
8 y los 12 años de edad, en la mayoría de los casos sin un
entrenamiento específico, no pudiendo con posterioridad más que “afinarse”. Por
su parte, las capacidades condicionantes
no deben comenzar a desarrollarse de un modo específico hasta superar dichas
edades y, de hecho, alcanzan su máximo
desarrollo natural años más tarde, pudiendo aumentarse mediante un
entrenamiento específico hasta edades relativamente avanzadas (superando los 30
años en algunos casos).
A partir de los
razonamientos anteriores, podemos considerar que las capacidades condicionantes permiten determinar la condición física de un individuo, mientras que
las capacidades coordinativas
permiten determinar su condición
técnica (habilidades generales y específicas de las distintas
modalidades deportivas) y motriz.
El estudio de los
componentes de la condición física y motriz tienen sentido si lo orientamos a
una mejora y/o mantenimiento de la misma, bien teniendo como objetivo genérico
la consecución, mejora y/o mantenimiento de un óptimo estado de salud, o incluso
como objetivo específico la mejora en el rendimiento de un deporte específico.
En cualquiera de los casos, deberemos poder determinar la condición física y
motriz de un individuo en un momento determinado y sus variaciones a lo largo
del tiempo, lo cual se consigue realizando una evaluación periódica del conjunto
de todas las capacidades implicadas. Resulta especialmente importante tener
en cuenta que, para que nuestra condición física y motriz ofrezca un valor
positivo máximo, debemos lograr un equilibrio entre todas: por separado sólo
tendrían un valor relativo.
En definitiva y,
atendiendo a su mayor o menor dependencia de los factores fisiológicos,
metabólicos y/o nerviosos, podemos plantear la siguiente clasificación de las capacidades que componen la condición física y motriz:
|
CAPACIDADES
CONDICIONANTES
|
Dese un punto de vista ORGÁNICO
|
- Resistencia aeróbica o general
|
CONDICIÓN FÍSICA
|
|
Desde un punto de vista MUSCULAR
|
- Resistencia anaeróbica o muscular
- Fuerza (Potencia, si la combinamos con
velocidad)
|
||
|
CAPACIDADES
INTERMEDIAS
|
|
- Flexibilidad
- Velocidad
|
C.F. y M.
|
|
CAPACIDADES
COORDINATIVAS
|
Desde un punto de vista PSICOMOTRIZ
|
- Percepción espacio-temporal
- Coordinación
- Equilibrio
- Agilidad
|
CONDICIÓN MOTRIZ
(Técnica)
|
Respecto a la VELOCIDAD, parece
evidente que para conseguir los mejores resultados en el menor tiempo
posible es necesario mantener una atención
constante para no perder tiempo (velocidad de reacción), lo que hace
que en algunos casos se la clasifique
como capacidad coordinativa. Sin embargo, todos los desempeños físicos requieren la colaboración de las
diferentes capacidades, por lo que en cada uno de ellos se requiere cierto
grado de resistencia, de velocidad, de
fuerza, de atención para coordinar los movimientos y mantener el equilibrio,
etc. La velocidad puede identificarse, en los aspectos que conocemos
como velocidad resistencia (o velocidad prolongada) y velocidad de
aceleración (esfuerzos cortos y muy intensos: potencia), como ciertos
tipos de resistencia (anaeróbica láctica y aláctica) y, por lo tanto,
podría en parte incluirse como capacidad
condicionante, con lo que ello supone respecto a su potencial para ser
desarrollada.
La FLEXIBILIDAD es una cualidad
que depende fundamentalmente de la calidad de los tejidos que forman el
aparato locomotor, razón por la cual suele clasificarse como capacidad condicional o condicionante,
pero también es cierto que se pierde prácticamente desde el mismo momento en el
que nacemos y, para mantenerla es
necesario implicar profundamente la voluntad,
manteniendo una gran atención durante la ejecución de los distintos
ejercicios, lo que la situaría igualmente como capacidad coordinativa.
La AGILIDAD no es una capacidad
condicionante ni motriz especifica, sino más bien la combinación de varias de ellas. Sin embargo, y dada un
extraordinaria importancia en el ámbito de las actividades físicas y
deportivas, resulta imprescindible tenerla en cuenta en cualquier
clasificación. Normalmente se la incluye como capacidad coordinativa, ya
que entre el conjunto de cualidades de las cuales depende (velocidad, flexibilidad, fuerza, coordinación y equilibrio,
fundamentalmente) predominan claramente las capacidades coordinativas.
Por todo ello, la
flexibilidad y la velocidad son consideradas por algunos autores como capacidades intermedias, siendo la RESISTENCIA
y la FUERZA las dos capacidades
condicionantes que fundamentalmente determinan nuestra condición física.
Una sucesión
racional de los medios de entrenamiento en una sesión sería (Feriche y Delgado, 2003):
Coordinación + agilidad
o velocidad + fuerza + resistencia anaeróbica y aeróbica
·
Interacción positiva
(trabajo en una sesión de entrenamiento):
-
1º Resis. anaeróbica aláctica + 2º Resis. anaeróbica láctica
-
1º Resis. anaeróbica aláctica + 2º Resis. Aeróbica
·
Interacción negativa (trabajo en una sesión de entrenamiento)
-
1º Resis. Aeróbica + 2º Resis. anaeróbica láctica
-
1º Resis. Aeróbica + 2º Resis. anaeróbica aláctica
Dentro de las posibles
combinaciones en función de los objetivos, se pueden señalar las siguientes
como las más utilizadas (Feriche y Delgado, 2003) .
|
Objetivo
|
Sucesión
|
|
Velocidad y resistencia
|
Velocidad + Resistencia
|
|
Resistencia
|
Aláctica + láctica + aeróbica
|
|
Fuerza
|
Explosiva + máxima + resistencia
|
|
Resistencia aeróbica
|
Resistencia aeróbica + fuerza o velocidad
|
|
Técnica y preparación física
|
Técnica + capacidades físicas
|
* En determinados casos
puede interesar la preparación técnico-táctica en situaciones de fatiga para
preparar el final de los partidos, soportando la fatiga, en ese caso la
preparación física se realizará antes que la técnico-táctica
4.4. DESARROLLO EVOLUTIVO DE
LAS CAPACIDADES QUE COMPONEN LA CONDICIÓN FISICA Y MOTRIZ.
El desarrollo
voluntario y específico de las distintas capacidades debería tener en cuenta que
existen unas fases en el desarrollo evolutivo en las cuales el organismo es
susceptible de mejorar más que en otras. Dichas fases se conocen con el nombre
de FASES SENSIBLES.
4.4.1.
TEORÍA DE LAS FASES SENSIBLES
Los conocimientos
científicos de la psicología evolutiva y de la fisiología conductual indican que
la evolución motriz no es
biológicamente lineal, sino irregular. Se alternan períodos de
evolución lenta –relacionados con la edad, las condiciones de vida y las
particularidades individuales- y otros de maduración rápida a nivel
morfológico y funcional. Al final de estos períodos nos encontramos con condiciones especialmente favorables
para el entrenamiento de las
capacidades motoras; estas etapas se llaman fases sensibles o sensitivas. Se trata de etapas relativamente
cortas del proceso evolutivo en las que se pueden –y por tanto se deben-
entrenar, especialmente bien, sólo determinadas capacidades.
La evolución biológica de las capacidades
coordinativas y condicionales, en función de la madurez de los niños y de
los jóvenes, sigue –de forma resumida- el siguiente proceso:
Las capacidades coordinativas tienen
un desarrollo muy marcado casi exclusivamente en la fase pre-puberal y, en
particular, entre los 6 y los 11-12 años.
Las capacidades condicionales, por
el contrario, tienen un desarrollo acentuado al principio de la pubertad, y en
particular entre los 12 y los 17-19 años.
De
los 7 a los 9 años sigue teniendo gran importancia el trabajo de los aspectos perceptivos. No se desarrollaran los
aspectos cuantitativos de la condición física a través de un trabajo específico
de las cualidades físicas.
De los 10 a los 13 años se puede introducir
el trabajo diferenciado de la condición física intentando integrar no
solamente las características de desarrollo físico del niño en estas edades,
sino también el desarrollo de los intereses y la motivación hacia los diversos
aspectos de la actividad física. P.e. un trabajo de la resistencia aeróbica
adecuadamente dosificado. Los aspectos que se consideran básicos para su
desarrollo a esta edad son, la resistencia aeróbica y la movilidad articular.
En estas edades lo más efectivo es enseñar a tener un “deseo de ejercicio
físico” a edades tempranas. Una mejora significativa tiene muchas posibilidades
de producirse a poco que se ponga una práctica bien estructurada.
De
los 14 a los 17 años se ha de
realizar un trabajo específico de la condición física en sus aspectos básicos
generales. Los resortes motivacionales que pueden empujar al muchacho de esta
edad a realizar ejercicios que mejoren su condición física están directamente
relacionados con intereses muy directos y que el muchacho desea que sean
satisfechos de la forma más inmediata posible. Los principales factores que
movilizan su conducta hacia el ejercicio físico son:
- Dominio sobre la tarea motriz
que tengan que realizar.
- Poderío físico sobre el
medio. Sentir, como, de día en día se es capaz de actuar con una operatividad
mayor que nunca sobre el medio que le rodea, es una de las cosas que más
le llenan de satisfacción a estas edades. El proporcionar un ejercicio
vigoroso que acreciente este sentido de capacidad operativa y de poderío
físico, es otro resorte importante. Este tipo de motivación encuentra
mucho más eco en los chicos que en las chicas, debido, entre otras cosas,
al tipo de presión social que éstas pueden tener en contra del ejercicio
físico.
- Influencia positiva del
ejercicio sobre la estética corporal. Un desarrollo físico armónico
confiere al joven un aspecto agradable y atractivo, que pueda jugar un
papel importante en el éxito social. (Hablar de las chicas).
- Utilización de los aspectos
lúdico-competitivos del ejercicio físico de una forma seria y organizada.
Los jóvenes a esta edad están luchando por un hueco en el mundo adulto, y
por tanto en lo que se refiere a la práctica deportiva, hay que procurar
ofrecerles situaciones en las que puedan desarrollar los deportes que está
practicando en las clases con todas las consecuencias que acarrea la
aplicación del reglamento real.
A continuación
analizaremos con detalle las implicaciones que las fases sensibles tienen en el desarrollo de algunas de las diferentes capacidades que conforman la
condición física.
4.4.1.1. Capacidades
sensoriales, cognitivas y psíquicas
El desarrollo de
estas capacidades resulta casi imprescindible
para todos los procesos de aprendizaje y entrenamiento en el deporte. Sólo
la colaboración del sistema nervioso (órganos sensoriales y transmisión
y procesamiento de la información en particular) con el resto de sistemas
orgánicos en general y con el sistema muscular en particular permite realizar los movimientos.
Las capacidades perceptivas
(captación de informaciones a través de los órganos sensoriales y asimilación
de las mismas), volitivas,
intelectuales y otras que permiten una mayor reacción y concentración
se desarrollan favorablemente entre los 9 y 13 años. Los niños de estas
edades disponen normalmente de estímulos de aprendizaje y lúdicos que a su vez
sensibilizan el sistema nervioso para adquirir intensivamente informaciones,
asimilándolas de forma adaptativa.
4.4.1.2. Capacidades de aprendizaje, coordinación y
equilibrio
Estrechamente
relacionadas con las anteriores, las capacidades
coordinativas también mejoran
con la maduración entre los 7 y los 12 años y las capacidades de aprendizaje motor entre los 9-10 y los 13
años. La elevada plasticidad del
sistema nervioso central tiene un efecto positivo: los niños disponen así
de una mayor captación y asimilación de
informaciones que los adultos, aunque
existe, sin embargo, una menor
capacidad de diferenciación (los movimientos no son tan exactos,
puesto que la llamada formación de engramas –almacenamiento en el
cerebro a base de estructuras sinápticas- aún no es tan estable).
No obstante, a través de muchas repeticiones se puede conseguir también
en estas edades un buen control de
los movimientos.
Entre los 6 y
los 12 años, los juegos de los niños, generalmente motores, contribuyen al desarrollo del equilibrio tanto
estático como dinámico.
4.4.1.6. Capacidad para mostrar flexibilidad
La flexibilidad
es la capacidad que nos permite mover las articulaciones en el espacio con la
mayor amplitud posible sin provocar daños a las estructuras corporales, lo que
implica la coordinación de varios factores, que desembocan en una
diferenciación del concepto de flexibilidad. Se entiende que existe una flexibilidad pasiva (si la parte
afectada en cuestión no participa activamente en provocar y/o mantener
la movilidad) y otra activa
(si la parte afectada provoca y/o mantiene la movilidad), basadas ambas
en los conceptos de: a) movilidad
articular, b) extensibilidad
muscular y c) elasticidad muscular.
Los factores de los que depende la
flexibilidad que un individuo puede mostrar son de dos tipos:
INTRÍNSECOS (a la capacidad): la movilidad
articular y factores neurológicos y emocionales.
EXTRÍNSECOS (a la capacidad): la edad,
el sexo, la temperatura ambiente y las costumbres sociales.
El desarrollo de la flexibilidad pasiva comienza,
con precaución, durante los primeros años de vida. Ello se debe a que la
masa muscular es poca y su densidad baja, que los tendones y ligamentos son
extremadamente elásticos y el sistema esquelético mayormente cartilaginoso.
En comparación, la flexibilidad activa comienza
mucho más tarde, ya que su manifestación elevada requiere que exista un cierto
desarrollo de la fuerza y una coordinación intermuscular adecuada. Esto viene a
ocurrir aproximadamente entre los 8 y los 11/12 años en las chicas y entre los 8-9 y los
12/13 años en los chicos. Los
jóvenes de sexo masculino han de realizar ya entonces y sobre todo en etapas
evolutivas posteriores, un esfuerzo
mayor para desarrollar esta capacidad.
4.4.2. RELACIÓN ENTRE LAS DIFERENTES CAPACIDADES
MOTRICES
A pesar de que la
Resistencia, Fuerza, Flexibilidad y
Velocidad –como capacidades condicionantes (cualidades físicas básicas)-
por un lado y Coordinación, Equilibrio,
Percepción Espacial y Temporal –como capacidades coordinativas (cualidades
motrices)- por otro tienen sus particularidades, su desarrollo no debe ser individualizado, sino armónico.
En efecto, las capacidades motrices se relacionan
íntimamente, ya que todos los
esfuerzos tienen cierta duración y,
por lo tanto, es necesaria cierta RESISTENCIA para soportarlos. De
la misma manera, en términos generales, todos
los esfuerzos requieren cierto grado de FUERZA para llevarse a cabo,
pues precisan de contracciones musculares; en función del grado y tipo de
contracción que requieran, se realizará más o menos fuerza de uno u otro tipo.
Además, todo esfuerzo físico implica
movimiento, y en función de la amplitud de movimiento y de la rapidez requeridas,
serán necesarias una mayor o menor FLEXIBILIDAD y VELOCIDAD.
Como puede
deducirse, en realidad LAS DIFERENTES CAPACIDADES MOTRICES PODRÍAN EXPLICARSE
DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA INTENSIDAD DE LOS ESFUERZOS A REALIZAR, ES DECIR:
CUÁNTO VA A DURAR EL ESFUERZO, CUÁNTA FUERZA Y DE QUÉ TIPO SERÁ NECESARIA, QUÉ
GRADO DE MOVILIDAD REQUERIRÁ Y A QUÉ VELOCIDAD SE LLEVARÁ A CABO. Esto es
posible debido a que el tipo de esfuerzo
que se realiza viene determinado por
el conjunto de capacidades necesarias, ya que unas dependen de las otras
siempre en alguna medida: para
correr durante mucho tiempo se necesita una gran resistencia, que no se
conseguirá si los músculos de las piernas carecen de la suficiente capacidad de
contracción y relajación para repetir cada zancada muchas veces seguidas y
manteniendo –o alternando- cierta velocidad; para realizar un salto de altura, las piernas necesitan una gran
potencia, que no serviría de mucho sin la flexibilidad necesaria para esquivar
el listón con el cuerpo; para correr los
100 metros lisos se necesita gran velocidad de piernas, que sólo se
consigue con una formidable capacidad de contracción en los músculos de las
piernas y una perfecta coordinación de todo el cuerpo para acompasar los
movimientos de aquellas; para mantener
una posición de extremo equilibrio en gimnasia los músculos agonistas y
antagonistas deben estar permanentemente contrayéndose y relajándose, además de
requerir una gran flexibilidad incluso en los momentos más comprometidos.
De esta manera, las capacidades motrices deben ser
desarrolladas en armonía y no sólo por estética o deporte, sino por una
cuestión de salud personal: no hay que olvidar que, a falta de un ejercicio
físico deliberado, la vida nos coloca continuamente en situaciones que requieren
esfuerzos en muchos casos similares a los deportivos.
|
|
FASES SENSIBLES AL
DESARROLLO DE DIFERENTES CUALIDADES FÍSICAS Y MOTRICES
| ||||||||
|
|
Prioridad de trabajo: 0, 1,
2, 3, 4 y 5
|
Prebenjam.
1º año
|
Prebenjam.
2º año
|
Benjamín
1º año
|
Benjamín
2º año
|
Alevín
1º año
|
Alevín
2º año
|
Infantil
1º año
|
Infantil
2º año
|
|
|
Cualidad Física / Edades
|
6 – 7
años
|
7 - 8
años
|
8 - 9
años
|
9 - 10
años
|
10 – 11
años
|
11 – 12
años
|
12 – 13
años
|
13 - 14 años
|
|
1
|
Capacidades sensoriales, cognitivas y psíquicas
|
1
|
2
|
3
|
4
|
5
|
5
|
5
|
4
|
|
2
|
Aprendizaje motor
|
1
|
2
|
3
|
4
|
5
|
5
|
4
|
2
|
|
3
|
Capacidades de coordinación
|
3
|
4
|
4
|
5
|
5
|
4
|
3
|
2
|
|
4
|
Reacción frente a estímulos
visuales y acústicos
|
1
|
3
|
5
|
4
|
3
|
2
|
1
|
1
|
|
5
|
Orientación Espacial
|
1
|
2
|
3
|
4
|
5
|
5
|
5
|
5
|
|
6
|
Ritmo
|
3
|
4
|
5
|
5
|
4
|
3
|
2
|
1
|
|
7
|
Equilibrio
|
1
|
2
|
3
|
4
|
5
|
4
|
3
|
2
|
|
8
|
Resistencia aeróbica
|
1
|
1
|
2
|
2
|
3
|
3
|
4
|
4
|
|
9
|
Resistencia anaeróbica
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
1
|
2
|
3
|
|
10
|
Fuerza
|
0
|
0
|
1
|
2
|
2
|
3
|
3
|
4
|
|
11
|
Velocidad (general)
|
2
|
3
|
3
|
4
|
4
|
4
|
4
|
5
|
|
12
|
Velocidad (tiempo de
reacción y velocidad cíclica)
|
3
|
4
|
5
|
5
|
5
|
4
|
3
|
3
|
|
13
|
Velocidad (Fuerza explosiva
y aceleración). Chicas
|
1
|
2
|
3
|
4
|
5
|
5
|
4
|
3
|
|
14
|
Velocidad (Fuerza explosiva
y aceleración). Chicos
|
1
|
1
|
2
|
3
|
4
|
4
|
5
|
5
|
|
15
|
Flexibilidad
|
4
|
5
|
4
|
4
|
3
|
3
|
3
|
1
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|