domingo, 10 de mayo de 2015

trabajo INDIVIDUAL: ORIENTACIONES Y CONSIDERACIONES A TENER EN CUENTA EN EL DESARROLLO DE LA CONDICIÓN FÍSICA Y MOTRIZ EN LAS DIFERENTES EDADES


* extraído de documentos enviados al correo de clase

capacidades físicas y motrices.docx

apuntes ADM.doc

la  resistencia.doc

la fuerza.docx

acondicionamiento físico (parte 1) pdf

                                           REALIZAD MAPA CONCEPTUAL

podéis utilizar cualquier formato y fuente   bibliográfica, se entregará en mano.

FECHA TOPE 22 DE MAYO

            VALORACIÓN:

  • Presentación: 2,5
  • Contenidos: 5 ptos
  • Originalidad: 2,5



ORIENTACIONES GENERALES SOBRE EL DESARROLLO DE LA CONDICIÓN FÍSICA Y MOTRIZ EN NIÑOS

 

            A la hora de programar el trabajo con niños es necesario tener presente las siguientes orientaciones o recomendaciones metodológicas:

 

1.       El niño no es un adulto en miniatura, sino un ser en evolución.

2.       Para dosificar  correctamente la carga es necesario conocer los estadios de crecimiento y desarrollo, incluyendo la edad biológica, es decir, tendremos en cuenta el grado de maduración del alumno.

3.       HAY QUE ADAPTAR LA ACTIVIDAD FÍSICA AL NIÑO Y NO VICEVERSA. No someterlo a esfuerzos superiores a su capacidad.

4.       Existen deportes de iniciación temprana, en ellos el trabajo deberá ser multilateral y con pocos volúmenes e intensidades bajas.

5.       De forma general, la iniciación deportiva deberá tener una iniciación MULTILATERAL PRECOZ (6-7 AÑOS) y una ESPECIALIZACIÓN TARDÍA (postpuberal).

6.       Teniendo en cuenta todo lo anterior, tendremos en cuenta su motivación, nivel de destreza, nivel de condición física y sus experiencias motrices anteriores.                           

7.       Debemos desarrollar el mayor número de contenidos motrices posibles con cada actividad, para ello podemos y debemos utilizar la evolución en el juego.

8.       Es conveniente que se haga un seguimiento de las actividades que realices, anotando aspectos como: motivación, utilización adecuada de los recurso materiales, adaptación por parte del alumno/a a la dificultad de las tareas propuestas, la participación activa, el estado físico (se cansan muy pronto), las relaciones entre los alumnos/as.

9.       Con respecto a la diferencias entre sexos por norma general, las chicas finalizan antes el crecimiento y la maduración de los órganos y sistemas funcionales. Esto hace que:

 
·         No existan tantos problemas de coordinación en la fase puberal como en los  chicos (crecimiento-desproporción).


·         Puedan iniciarse antes trabajos de fuerza  (máxima) y de velocidad y resistencia (láctica), si tiene una buena formación.

 

ORIENTACIONES GENERALES SOBRE EL DESARROLLO DE LA CONDICIÓN FÍSICA EN ADULTOS Y ANCIANOS

 

COMPONENTES CONDICIÓN FÍSICA
C.F. – SALUD
 Resistencia:          Aeróbica
                                Anaeróbica alác
                                Anaeróbica lac.
X
?
 Fuerza:               Máxima
                            Explosiva
                            Resistencia
 
 
X
 Velocidad           Tiempo de reacción
                             Velocidad gestual
                             Velocidad de desplazamiento               
?
?
 Amplitud de movimientos      Movilidad
                                                   Elasticidad
                                                   Elongación
x
x
 Capacidades coordinativas
?
Composición corporal
x

                Edad adulta – salud (Delgado y Tercedor, 2002)

           

Tercera edad (Meléndez, 2000):

 

v  La resistencia es la capacidad más importante a desarrollar y dentro de ella la de tipo cardiovascular. En ocasiones el trabajo de fuerza tiene una importancia fundamental.

v  Los ejercicios de fuerza intensos deben evitarse, igual que los de tipo isométrico.

v  Deben evitarse los ejercicios que soliciten la vía anaeróbica láctica.

v  Debe trabajarse la movilidad y la flexibilidad.

v  Debe trabajarse la coordinación, el equilibrio y la percepción espacio-temporal.

v  Deben corregirse o al menos evitar que empeoren las alteraciones posturales

v  Alimentación rica en calcio y fósforo y conveniencia de cierta cantidad de luz solar.

 

 

DESARROLLO EVOLUTIVO DE LAS CAPACIDADES QUE COMPONEN LA CONDICIÓN FISICA Y MOTRIZ.

 

                El desarrollo voluntario y específico de las distintas capacidades debería tener en cuenta que existen unas fases en el desarrollo evolutivo en las cuales el organismo es susceptible de mejorar más que en otras. Dichas fases se conocen con el nombre de FASES SENSIBLES.

 

4.4.1. TEORÍA DE LAS FASES SENSIBLES

 

                Los conocimientos científicos de la psicología evolutiva y de la fisiología conductual indican que la evolución motriz no es biológicamente lineal, sino irregular. Se alternan períodos de evolución lenta –relacionados con la edad, las condiciones de vida y las particularidades individuales- y otros de maduración rápida a nivel morfológico y funcional. Al final de estos períodos nos encontramos con condiciones especialmente favorables para el entrenamiento de las capacidades motoras; estas etapas se llaman fases sensibles o sensitivas. Se trata de etapas relativamente cortas del proceso evolutivo en las que se pueden –y por tanto se deben- entrenar, especialmente bien, sólo determinadas capacidades.

                La evolución biológica de las capacidades coordinativas y condicionales, en función de la madurez de los niños y de los jóvenes, sigue –de forma resumida- el siguiente proceso:

                Las capacidades coordinativas tienen un desarrollo muy marcado casi exclusivamente en la fase pre-puberal y, en particular, entre los 6 y los 11-12 años.

    Las capacidades condicionales, por el contrario, tienen un desarrollo acentuado al principio de la pubertad, y en particular entre los 12 y los 17-19 años.

            De los 7 a los 9 años sigue teniendo gran importancia el trabajo de los aspectos perceptivos. No se desarrollaran los aspectos cuantitativos de la condición física a través de un trabajo específico de las cualidades físicas.

 


 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
+ Inicio cuidadosos (1-2 veces semana); ++ trabajo más intenso; +++ trabajo de rendimiento. Groser et al. (1991)

 

 

 

+ Inicio cuidadosos (1-2 veces semana); ++ trabajo más intenso; +++ trabajo de rendimiento. Groser et al. (1991)

 

 

            De los 10 a los 13 años se puede introducir el trabajo diferenciado de la condición física intentando integrar no solamente las características de desarrollo físico del niño en estas edades, sino también el desarrollo de los intereses y la motivación hacia los diversos aspectos de la actividad física. P.e. un trabajo de la resistencia aeróbica adecuadamente dosificado. Los aspectos que se consideran básicos para su desarrollo a esta edad son, la resistencia aeróbica y la movilidad articular. En estas edades lo más efectivo es enseñar a tener un “deseo de ejercicio físico” a edades tempranas. Una mejora significativa tiene muchas posibilidades de producirse a poco que se ponga una práctica bien estructurada.

           

De los 14 a los 17 años  se ha de realizar un trabajo específico de la condición física en sus aspectos básicos generales. Los resortes motivacionales que pueden empujar al muchacho de esta edad a realizar ejercicios que mejoren su condición física están directamente relacionados con intereses muy directos y que el muchacho desea que sean satisfechos de la forma más inmediata posible. Los principales factores que movilizan su conducta hacia el ejercicio físico son:

 

  1. Dominio sobre la tarea motriz que tengan que realizar.
  2. Poderío físico sobre el medio. Sentir, como, de día en día se es capaz de actuar con una operatividad mayor que nunca sobre el medio que le rodea, es una de las cosas que más le llenan de satisfacción a estas edades. El proporcionar un ejercicio vigoroso que acreciente este sentido de capacidad operativa y de poderío físico, es otro resorte importante. Este tipo de motivación encuentra mucho más eco en los chicos que en las chicas, debido, entre otras cosas, al tipo de presión social que éstas pueden tener en contra del ejercicio físico.
  3. Influencia positiva del ejercicio sobre la estética corporal. Un desarrollo físico armónico confiere al joven un aspecto agradable y atractivo, que pueda jugar un papel importante en el éxito social. (Hablar de las chicas).
  4. Utilización de los aspectos lúdico-competitivos del ejercicio físico de una forma seria y organizada. Los jóvenes a esta edad están luchando por un hueco en el mundo adulto, y por tanto en lo que se refiere a la práctica deportiva, hay que procurar ofrecerles situaciones en las que puedan desarrollar los deportes que está practicando en las clases con todas las consecuencias que acarrea la aplicación del reglamento real.

 

 

A continuación analizaremos con detalle las implicaciones que las fases sensibles tienen en el desarrollo de las diferentes capacidades que conforman la condición física.

 

            4.4.1.1. Capacidades sensoriales, cognitivas y psíquicas

 

                El desarrollo de estas capacidades resulta casi imprescindible para todos los procesos de aprendizaje y entrenamiento en el deporte. Sólo la colaboración del sistema nervioso (órganos sensoriales y transmisión y procesamiento de la información en particular) con el resto de sistemas orgánicos en general y con el sistema muscular en particular permite realizar los movimientos.

 

                Las capacidades perceptivas (captación de informaciones a través de los órganos sensoriales y asimilación de las mismas), volitivas, intelectuales y otras que permiten una mayor reacción y concentración se desarrollan favorablemente entre los 9 y 13 años. Los niños de estas edades disponen normalmente de estímulos de aprendizaje y lúdicos que a su vez sensibilizan el sistema nervioso para adquirir intensivamente informaciones, asimilándolas de forma adaptativa.

 

            4.4.1.2. Capacidades de aprendizaje, coordinación y equilibrio

 

                Estrechamente relacionadas con las anteriores, las capacidades coordinativas también mejoran con la maduración entre los 7 y los 12 años y las capacidades de aprendizaje motor entre los 9-10 y los 13 años. La elevada plasticidad del sistema nervioso central tiene un efecto positivo: los niños disponen así de una mayor captación y asimilación de informaciones que los adultos, aunque existe, sin embargo, una menor capacidad de diferenciación (los movimientos no son tan exactos, puesto que la llamada formación de engramas –almacenamiento en el cerebro a base de estructuras sinápticas- aún no es tan estable). No obstante, a través de muchas repeticiones se puede conseguir también en estas edades un buen control de los movimientos.

 

                Entre los 6 y los 12 años, los juegos de los niños, generalmente motores, contribuyen al desarrollo del equilibrio tanto estático como dinámico.

 

            4.4.1.3. Capacidades de resistencia ** ver anexo pag 9

 

                Las capacidades aerobia y anaerobia forman la base para las capacidades principales de resistencia. Los niños reaccionan a partir de los 8 años, aproximadamente, con adaptaciones estructurales y funcionales frente a formas aerobias de entrenamiento, modificando ciertos parámetros fisiológicos.

 

                Los valores de estos parámetros alcanzan con el entrenamiento, en parte, niveles de adultos, pudiéndose hablar en edades tempranas (8-12 años) ya de un entrenamiento de carácter aerobio provechoso, a pesar de que la fase sensible concreta no comienza hasta la pubertad; es entonces cuando existen los requisitos para el verdadero desarrollo de la resistencia.

                Las condiciones anaerobias son mucho menos favorables durante toda la infancia, contrariamente a las aerobias, aunque se puedan introducir pequeñas cargas (autocargas) anaerobias. La fase sensible no comienza hasta iniciada la pubertad, puesto que es entonces cuando aumentan progresivamente las enzimas clave para el metabolismo anaerobio, debido a la madurez, permitiendo que aumente la tolerancia al lactato (incremento de la producción del lactato y rápida degradación del mismo). El entrenamiento de la capacidad anaerobia en edades juveniles requiere necesariamente una buena base aerobia. Las condiciones biológicas de la adolescencia favorecen ya sin límites la formación (progresiva) de la resistencia aerobia y anaerobia.

 

                4.4.1.4. Capacidad para producir fuerza ** ver anexo pag 13

 

                La fuerza muscular puede expresarse de diferentes formas. No obstante, es importante tener en cuenta que tal variedad de formas para clasificar la fuerza obedece a la multiplicidad de factores de los cuales depende esta capacidad. Agrupando los factores de los que depende, en función del aspecto que nos interese resaltar tendríamos una triple influencia:

-          El metabolismo energético disponible (aerobio y anaerobio)

-          La morfología muscular (tipo de musculo, sección transversal de la fibra muscular)

-          Los componentes coordinativos (coordinación intra e intermuscular, así como la velocidad de contracción)

 

            A este respecto, la aportación energética por vía aerobia es positiva a partir de los 8 años, y tiene su fase sensible en la pubertad, como ya vimos. Será entonces cuando comience la capacidad anaerobia desde el punto de vista biológico. Por su parte, el aumento de la sección transversal de la fibra muscular se inicia a partir de la pubertad a causa de la producción hormonal. Finalmente, la coordinación intra e intermuscular se puede desarrollar bien a partir de los 8-10 años. La coordinación intermuscular tiene una fase sensible a los 11-13 años en forma de velocidad cíclica y de movimiento.

 

            Parece entonces evidente que hasta los 11-13 años no sería conveniente trabajar los aspectos anaerobios y de coordinación intermuscular. De hecho, los chicos y chicas de edades inferiores presentan normalmente un desarrollo similar en cuanto a fuerza se refiere. A partir de entonces existe una fase sensible para desarrollar progresivamente los aspectos antes mencionados. Dicha fase sensible finaliza en las chicas hacia los 16-18 años y en los chicos hacia los 18-20 años, siendo claramente más pronunciado en los chicos.

 

            4.4.1.5. Capacidad para mostrar velocidad

 

            Los rendimientos de velocidad resultan de capacidades muy complejas que podríamos concretar como:

-          Tiempo de reacción

-          Velocidad cíclica

-          Velocidad de transmisión nerviosa

-          Coordinación (intramuscular e intermuscular)

-          Ritmo de movimiento

-          Flexibilidad

-          Fuerza explosiva

-          Coordinación dinámica (velocidad de base)

-          Resistencia al sprint

 

            En los que respecta al tiempo de reacción y la velocidad cíclica, la fase sensible tiene lugar entre los 7 y los 12 años; para la fuerza explosiva y la aceleración sería entre los 9 y los 13 años en chicas y 10/11 a 15 en chicos.

 

            De todo lo dicho se desprende que, a pesar de que algunas facetas de la velocidad pueden desarrollarse antes, no es sino a partir de los 9-12 años que podemos trabajarla con garantías. Hay que tener en cuenta también que los aumentos de fuerza máxima que se dan en la pubertad conllevan, por razones biológicas, un mayor dominio de la técnica e incrementos enormes de la velocidad.

               

4.4.1.6. Capacidad para mostrar flexibilidad

 

                La flexibilidad es la capacidad que nos permite mover las articulaciones en el espacio con la mayor amplitud posible sin provocar daños a las estructuras corporales, lo que implica la coordinación de varios factores, que desembocan en una diferenciación del concepto de flexibilidad. Se entiende que existe una flexibilidad pasiva (si la parte afectada en cuestión no participa activamente en provocar y/o mantener la movilidad) y otra activa (si la parte afectada provoca y/o mantiene la movilidad), basadas ambas en los conceptos de: a) movilidad articular, b) extensibilidad muscular y c) elasticidad muscular.

 

                Los factores de los que depende la flexibilidad que un individuo puede mostrar son de dos tipos:

 

                INTRÍNSECOS (a la capacidad): la movilidad articular y factores neurológicos y emocionales.

                EXTRÍNSECOS (a la capacidad): la edad, el sexo, la temperatura ambiente y las costumbres sociales.

 

                El desarrollo de la flexibilidad pasiva comienza, con precaución, durante los primeros años de vida. Ello se debe a que la masa muscular es poca y su densidad baja, que los tendones y ligamentos son extremadamente elásticos y el sistema esquelético mayormente cartilaginoso.

 

                En comparación, la flexibilidad activa comienza mucho más tarde, ya que su manifestación elevada requiere que exista un cierto desarrollo de la fuerza y una coordinación intermuscular adecuada. Esto viene a ocurrir aproximadamente entre los 8 y los 11/12 años en las chicas y entre los 8-9 y los 12/13 años en los chicos. Los jóvenes de sexo masculino han de realizar ya entonces y sobre todo en etapas evolutivas posteriores,  un esfuerzo mayor para desarrollar esta capacidad.

 

               

 

 

 

 

 
FASES SENSIBLES AL DESARROLLO DE DIFERENTES CUALIDADES FÍSICAS Y MOTRICES
 
Prioridad de trabajo: 0, 1, 2, 3, 4 y 5
Prebenjam.
1º año
Prebenjam.
2º año
Benjamín
1º año
Benjamín
2º año
Alevín
1º año
Alevín
2º año
Infantil
1º año
Infantil
2º año
 
Cualidad Física / Edades
6 – 7
años
7 - 8
años
8 - 9
años
9 - 10
años
10 – 11
años
11 – 12
años
12 – 13
años
13 - 14 años
1
Capacidades  sensoriales, cognitivas y psíquicas
1
2
3
4
5
5
5
4
2
Aprendizaje motor
1
2
3
4
5
5
4
2
3
Capacidades de coordinación
3
4
4
5
5
4
3
2
4
Reacción frente a estímulos visuales y acústicos
1
3
5
4
3
2
1
1
5
Orientación Espacial
1
2
3
4
5
5
5
5
6
Ritmo
3
4
5
5
4
3
2
1
7
Equilibrio
1
2
3
4
5
4
3
2
8
Resistencia aeróbica
1
1
2
2
3
3
4
4
9
Resistencia anaeróbica
0
0
0
0
0
1
2
3
10
Fuerza
0
0
1
2
2
3
3
4
11
Velocidad (general)
2
3
3
4
4
4
4
5
12
Velocidad (tiempo de reacción y velocidad cíclica)
3
4
5
5
5
4
3
3
13
Velocidad (Fuerza explosiva y aceleración). Chicas
1
2
3
4
5
5
4
3
14
Velocidad (Fuerza explosiva y aceleración). Chicos
1
1
2
3
4
4
5
5
15
Flexibilidad
4
5
4
4
3
3
3
1
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 




 
LA FLEXIBILIDAD. EVOLUCIÓN

Durante la escuela Primaria se produce un aumento de las cualidades de

flexibilidad en los niños y las niñas, en la adolescencia se produce una

estabilización, y en los adultos un constante empeoramiento, aunque las dos

últimas fases pueden mitigarse con el entrenamiento específico y el periodo

infantil puede verse desperdiciado por la inactividad o mala educación física y

postural.

Las fases sensibles de mejora (etapas en las que el organismo se encuentra en

buena disposición para asimilar el trabajo de flexibilidad) son entre los 12 y los

15 años de edad, y la fase muy sensible (la mejor) entre los 7 y los 11 años

aproximadamente.

Los niños pequeños poseen una elasticidad elevada a causa del aparato esquelético que aún no está formado. Según Fomin y Filin (1975), la flexibilidad de la columna vertebral alcanza su máximo a la edad de 8-9 años, y posteriormente decrece constantemente. También la movilidad de las piernas y movilidad escapular (Meinel, 1978) tienen su máximo en este momento.

El máximo del desarrollo de la flexibilidad se produce entre las edades de 12 a 14 años. Según Sermejew (1964), la edad óptima para mejorar la flexibilidad de la columna vertebral, la cadera y la cintura escapular se sitúa entre los 10 y 13 años


La figura 1 muestra la evolución media de la movilidad de la flexión del tronco, en mujeres (curva de arriba) y en hombres (curva de abajo) que no hacen ejercicio físico regularmente, desde la infancia hasta la vejez. Los valores de flexión del tronco suelen ser un buen reflejo de la flexibilidad global de una persona.

Se observa que tanto en hombres como en mujeres, la flexión del tronco comienza a disminuir lentamente entre los 25 y los 35 años de edad, y mucho más rápidamente a partir de esa edad. La disminución media suele ser de un 10% a un 15% entre los 20 años y los 50 años de edad. Los valores medios de flexibilidad suelen ser de un 5% a un 20% inferiores a los de las mujeres.

Adultos Jóvenes y de Mediana Edad
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Figura 1

Evolución de los valores medios de flexión del tronco, desde la infancia hasta la vejez, en mujeres (curva de arriba) y en hombres sedentarios.
(Fuente: Shephard, 1990).




La disminución de los valores de flexibilidad que se observa con la edad se debe a la osteoporosis, a la disminución de la elasticidad de los ligamentos y de la lubrificación de las articulaciones, a la degeneración de los tendones y a la rigidez muscular.

La disminución de la flexibilidad que se observa con la edad, especialmente en las personas que no hacen ejercicio físico, tiene dos consecuencias importantes: 1) en la vida diaria, la persona se da cuenta que cada vez tiene más dificultad para llevar a cabo las tareas de la vida cotidiana, como, por ejemplo, andar, entrar en un coche, peinarse o ponerse una chaqueta, y 2) otra consecuencia de la pérdida de flexibilidad es que puede favorecer la aparición de dolores de espalda y de lesiones articulares y musculares.

Existen pocos trabajos serios publicados que hayan estudiado en hombres y mujeres sedentarios de edades comprendidas entre los 20 años y los 50 años, los efectos de varias semanas de entrenamiento de flexibilidad (entrenando 2 a 3 veces por semana). Los pocos estudios realizados parecen indicar que el entrenamiento de flexibilidad de la articulación de la cadera, por ejemplo, aumenta la movilidad de esta articulación cerca de un 20%. Ello significaría que, tras pocas semanas de entrenamiento, las personas de 30 a 50 años de edad previamente sedentarias, podrían alcanzar valores de flexibilidad iguales o superiores a los que tenían 10 a 15 años antes.

Las cualidades físicas básica evolucionan y aumentan sus valores desde el nacimiento hasta la tercera o cuarta década de vida, en cambio la flexibilidad es la única que involuciona, es decir, sus valores mayores son en las edades tempranas y a medida que pasa el tiempo sus decrecen sobre todo a partir de los 30 años. Por ello esta es una cualidad cuyo inicio en el trabajo es temprano, se puede realizar con niños pequeños, se puede trabajar a diario en sesiones especificas o como parte de los calentamientos o periodos de recuperación en la parte principal o vuelta a la calma de un entrenamiento y también debemos tener en cuenta que las mujeres presentan mayores valores de flexibilidad  que los hombres.

            El tipo de ejercicios a realizar está muy relacionado con los tipos de flexibilidad indicados anteriormente, se recomienda realizar ejercicios genéricos para pasar posteriormente a los específicos del deporte  o actividad a practicar. Si se realizan ejercicios dinámicos se recomienda realizar alrededor de 5 series de 15 repeticiones las primeras repeticiones serán sin forzar demasiado debe ser hecho con mucho control ya que este tipo de trabajo tiene alto riesgo de lesiones, si el trabajo es estático se realizarán series manteniendo la posición de 6” a 20”. Tanto el método dinámico como el estático puede realizarse con ejercicios activos, realizados por el propio sujeto; pasivos,   utilizando fuerzas externas o mixtos. Algunos ejemplos de ejercicios pueden ser:  el stretching, los rebotes, balanceos, presiones, tracciones el PNF, et

 

2.    CONSIDERACIONES A TENER EN CUENTA

 

 -         Educar a nuestros alumnos en la importancia de los estiramientos.

-         Hacerles “sentir” e “interiorizar” la sensación de estirarse.

-         Trabajo regular y continuo. La flexibilidad es una cualidad agradecida en cuanto a los periodos de recuperación. La supercompensación está asegurada aunque la trabajemos todos los días.

-         Diferenciar entre los estiramientos que se hacen en los calentamientos, donde se recomienda el trabajo de tipo dinámico y el trabajo específico de flexibilidad donde debe prevaler las técnicas estáticas.

-         Variedad en las técnicas utilizadas. Recientes investigaciones aseguran que el trabajo dinámico criticado en nuestros días no tiene por qué ser negativo si se ejecuta correctamente y con el control y la supervisión adecuada.

-         Corrección técnica en los ejercicios. Evitar posturas forzadas y antinaturales. Que el intentar llegar “más lejos” no condicione la calidad del ejercicio.

-         Utilización del estiramiento como recuperación ante actividades intensas. Si la actividad ha sido mayoritariamente aeróbica, se recomienda hacer tras un descanso ejercicios suaves utilizando la gravedad. Si la actividad fue muy intensa primero estiro suave , descanso y estiro de forma más intensa.

-         Utilizar la sensación de dolor como límite del estiramiento. El estiramiento hay que gozarlo, no padecerlo. La aparición del dolor es la señal del cuerpo que nos indica que factores limitantes de tipo fisiológico y neurológico ya han empezado a actuar con la incidencia negativa que eso supone.




8.6. ORIENTACIONES PARA EL TRABAJO DE RESISTENCIA EN LAS DIFERENTES ETAPAS

 

            8.6.1. NIÑOS

 

      El trabajo aeróbico y anaeróbico aláctico puede comenzarse desde las  primeras edades (6-8 años).

      El trabajo anaeróbico láctico debe postergarse hasta la pubertad (15-17 años).

      Debemos evitar la monotonía, para ello se recomienda cambiar el lugar de realización, las distancias… Los espacios naturales (parques y jardines son lugares idóneos).

      Los juegos adaptados o modificados, en duración, normas o reglas y las tareas lúdicas deben ser las principales   “herramientas” de trabajo.

      De los métodos tradicionales los más recomendados son: los continuos, los variables y los interválicos (en una segunda etapa).

      La frecuencia cardiaca en niños es más elevada. No hay que alarmarse, siendo la propia observación del maestro el mejor indicador.

      Entre una actividad y otra descansos con cambios de actividad que requieran un menor esfuerzo.

      A nivel de la  termorregulación, los niños tiene desventajas. Segregan menos sudor (las glándulas sudorípadas no están todavía desarrolladas). Cuidar la hidratación.

      Menos capacidad de producir lactato (enzimas). Para producir la misma cantidad del adulto liberan más catecolamionas. Peor eliminación. NO ESFUERZO LÁCTICO SISTEMÁTICAMENTE. El periodo más adecuado para introducir cargas de carácter anaeróbico es el comienzo de la pubertad.

      Para niños y niñas y adolescentes la recomendación mínima es de 60 minutos de actividad física al día. Algunas organizaciones (Health, 2002) proponen 90 minutos de los cuales 30 deberían ser de actividad física intensa.

      DE  8  A  12  AÑOS:

-          Resistencia AERÓBICA. (Desgaste metabólico bajo).

-          Búsqueda de adaptaciones cardio-respiratorias morfológica y funcional.

-          Carreras a ritmo muy cómodo, inferiores a 10’  y  con  un máximo de 20’ en el total del entrenamiento.

-          El mayor peligro reside en la escasa resistencia de las articulaciones y tendones a los microtraumatismos unilaterales. (Diferentes medios: bici, patines, nadar, JUEGOS).

-          Si su Fc. estuviese a  120 – 140 p / m., el niño iría prácticamente andando, debido a su menor tamaño cardiaco.  Así que no debe extrañar que se encuentren trabajando con una Fc. de 170 – 180 p / m. Si se aprecia que corren con facilidad (NO palidez, ahogo etc.).

 

 

 

8.6.2. ADOLESCENTES

 

v  Es recomendable realizar actividades en función del interés del joven, de sus cualidades, características… Deben ser dinámicas y que desarrollen de forma equilibrada la condición física salud. Pueden ser individuales o colectivos. Muy aconsejables actividades al aire libre (Casimiro et al, 2005).

v  Frecuencia: debe oscilar entre 3 y 6 días por semana (Casimiro et al, 2005).

v  Duración: de 15 -60 minutos, de forma moderada o intermitente y de intensidad moderada a fuerte.

v  Entre los 13 – 15 años se produce una crisis en los procesos aeróbicos, aumenta más la musculatura y la estatura que el aparato cardiovascular. Se estancan e incluso pueden apreciarse recesiones con disminución del VO2 max. (García verdugo y Leibar, 1997).

v  Entre los 13 y los 15 años, aunque existe un “despertar” hormonal y encimático que permitiría llevar a cabo trabajos lácticos, la dificultad para eliminarlo hace que no sea aconsejable realizar trabajos lácticos de forma sistemática con poca recuperación inter e intrasesión. Este tipo de trabajos se espaciarán en el tiempo (3-4 días de recuperación entre sesiones).

v  A partir de los 16 – 17 años pueden a comenzar a intensificarse los esfuerzos, utilizando para ello los métodos fraccionados. Los entrenamientos lácticos no deberán superar, como norma general, las dos sesiones por semana y siempre teniendo en cuenta la especialidad deportiva y el seguimiento de una programación a largo plazo que le permita seguir mejorando sin quemar etapas prematuramente.

v  DE 13  A  15 AÑOS

-          Mismo entrenamiento AERÓBICO.

-          Mayor volumen de eto.  =  30 – 35’ en total, en fracciones de 15 –20’ como máximo.

-          Incorporación progresiva del interval-training aeróbico hasta 170 – 180 p / m. y  JUEGOS con carreras con cambios de ritmo (relevos , persecuciones, eto. total, etc.).

-          Nunca de forma sistemática estos tipos de eto. y por supuesto, entrenamientos anaeróbicos planificados.

v  DE 15 A 17 AÑOS

-          Predominará el trabajo aeróbico, pero se comenzará con el trabajo ANAERÓBICO, a través del fartlek, donde los esfuerzos anaeróbicos estén espaciados. (No más de 1 día semanal).

-          No realizar etos. excesivamente intensos. (Problemas de adaptación).

 

            8.6.3. ADULTOS

 

v  Se recomiendan actividades rítmicas que impliquen grandes grupos musculares y, si es posible, en contacto con la Naturaleza (andar, correr, nadar, remar, bailar…).

v  Tipo de ejercicio: Trote, paseo, ejercicio de miembros superiores (remo, piragua…). Actividades donde intervienen brazos y piernas (natación).

v  Intensidad: el ACSM recomienda una intensidad de ejercicio entre el 55 y el 90 % de la frecuencia cardiaca máxima (FCM obtenida por la fórmula 220- edad). Utilizando la escala de Borg la percepción debe situarse entre 12 y 16.

v  Gasto calórico: el ACSM recomienda un gasto de 150 a 400 Kcal. Por día a través de actividad física y/o ejercicio. El umbral más bajo para sujetos inactivos 1000 Kcal. Semanales. A medida que mejora su condición 300-400 Kcal/día y 2000 Kcal/semana.

v  Duración: entre 20 y 60 minutos  por sesión de forma continuada (ACSM)

v  Frecuencia: el ACSM recomienda realizar de 3 a 5 sesiones por semana, para aquellos que realizan intensidades del 70-85 % FCM. Una frecuencia de tres días a la semana es suficiente para mejorar el VO2 máx.

 

A medida que la persona envejece, el factor limitante no es la resistencia cardiovascular, sino la fuerza (Jiménez, 2003) por lo que es muy recomendable el trabajo combinado de resistencia y fuerza, y para ello el circuit training es un medio idóneo.

Características del circuito:

  • La carga deberá estar en torno al 30-50% de 1 RM, en función de las repeticiones.
  • Ejercicios con grandes masas musculares.
  • Complemento con ejercicio aeróbico ligero o medio, de 1, 2 o incluso 3     sesiones semanales de 30 minutos.
  • Número de repeticiones: 12 a 15, para principiantes, y de 30-50 para gente con experiencia. O`Connnor y Lamb (2003) han demostrado modificaciones de la composición corporal con 36 repeticiones y trabajos con menos no han demostrado disminuciones significativas del % graso (Braun, Hawthorne y Markofski, 2005). Se ha observado que el volumen de entrenamiento es un factor mucho más importante que la frecuencia de entrenamiento a la hora de modificar la composición corporal (Candow y Burke, 2007).
  • Número de circuitos: un mínimo de 2 para principiantes y un máximo de 5-6 para avanzados.
  • Descanso entre circuitos, cada vez menor de 5 a 1 minuto. Entre ejercicios hasta 0.
  • Frecuencia de entrenamiento, 5 a 6 sesiones semanales, en progresión desde tres.
  • Se pueden incluir ejercicios aeróbicos entre ejercicios.

                DE  17  A  22 AÑOS


-          Predominio del trabajo aeróbico a principio de temporada.

-          Se pueden entrenar TODOS los tipos de resistencia, en función de las capacidades individuales, grado de eto., especialidad deportiva, etc.

-          A partir de los 22  años se debe trabajar la resistencia específica, siempre con una base de resistencia orgánica.

-          En la planificación: 1º w aer. / 2º w anaer.

 

EDAD

SES./SEM.
KM./SEM.
12
2 - 3
10 - 12
13
3
15 - 20
14
3 - 4
20 - 25
15
4
25 - 35
16
4 - 5
35 - 50
17 - 18
5 - 6



García y Col, 1996
 

50 - 70

 

 

            8.6.4. MAYORES

 

v  En gente mayor, especialmente sedentaria, se han demostrado mejoras en el consumo máximo de oxígeno (VO2 pico), similares a las del adulto, oscilando entre el 10-30% (Ramos y Pinto, 2005).

v  Tipo de trabajo: ejercicio de bajo impacto/contacto, baja intensidad y bajo componente estático. Participación de grandes grupos musculares, continuos, dinámico e intensidades no muy elevadas (Ramos y Pinto, 2005).

v  Para garantizar la regularidad y obtener el máximo beneficio para la salud, una persona mayor debe practicar ejercicio aeróbico un mínimo de 3 días/semana y, si puede, alcanzar 5-7 días (Ramos y Pinto, 2005).

v  Las intensidades moderadas se alcanzan con el 55-69 % de la frecuencia cardiaca máxima, el 40-59% de la frecuencia cardiaca de reserva y el nivel 12 – 13 de la escala de Borg (Ramos y Pinto, 2005).

v  En la fase de iniciación se recomienda progresar en duración hasta alcanzar 30 minutos/día, en 4 semanas. Los mal acondicionados deben comenzar con series de 5 – 10 minutos, repetidas durante el día.

 

            Recomendación sobre las actividades para personas mayores (Casimiro et al., 2005)

            Tipo de actividad: actividades de bajo estrés osteoarticular: andar, bici estática, actividades acuáticas. Deben ser asequibles, divertidas y agradables.

            Frecuencia: mínimo tres días a la semana. Es preferible actividades frecuentes livianas que sesiones intensas esporádicas.

            Duración: se recomienda una actividad de 20 a 40 minutos. Para los que tienen problemas para mantener la actividad se aconseja realizar varias actividades físicas al día en distintos momentos durante 10 minutos.

            Intensidad: por lo general baja e individualizada. Aumento muy gradual de la intensidad (cada 4 a 6 semanas). La escala de Borg puede ser un buen medio de control.

 

 

 

 

 

 

Orientaciones para el trabajo de la fuerza en las diferentes etapas

 

            Fuerza – niños. Edades recomendadas para el trabajo de la fuerza (García Manso, Navarro y Caballero 1996).       

 

                                                                                                              H         M

 

Inicio de la fuerza rápida y mejora del tono muscular básico         7          8

 

      Inicio del acondicionamiento muscular de base                        10-11    10-11

 

Inicio del entrenamiento de fuerza máxima y fuerza

      resistencia de baja intensidad                                               12-14    12- 14

 

Inicio del entrenamiento de fuerza resistencia de

      alta intensidad (anaeróbico).                                                    13-15    13-15  

 

Inicio del entrenamiento de fuerza máxima

      neuromuscular                                                                          14-16    14-15

 

Entrenamiento de máximo Rendimiento                                      17         16

   

    Las ganancias de fuerza en niños después de un periodo de entrenamiento se deben a un incremento de los niveles de activación neuromuscular (Kenennisa y col, 1996, Reilly y Stratton, 1995).

 

 

Con niños está contraindicado el desarrollo de:

 

       La fuerza máxima

       La fuerza resistencia de carácter anaeróbico láctico.

       La fuerza elástico-explosivo-refleja (pliometría de alta intensidad – salto 

             hacia abajo, plinto).

       Se debe cuidar que la ejecución de los ejercicios sea correcta  (coordinación 

       intermuscular).

       Eliminar ejercicios contraindicados o mal ejecutados.

 

Con niños se aconseja emplear:

 

       El juego como recurso metodológico.

       Juegos y tareas de tracción y empuje.

       Ejercicios por parejas contra la resistencia del compañero.

       Los saltos y los lanzamientos y sus combinaciones (coordinación).

 

            En niños de edad prepuberal se aconseja: un número alto de repeticiones con cargas muy bajas, descansos amplios, contracciones isotónicas y entre los medios: el propio peso del niño, las pesas libres o mancuernas, los balones medicinales y los tensores o gomas elásticas, aunque no se descartan las máquinas con resistencias hidráulicas o las isocinéticas (Carrasco, Torres).

 

            Con niños es muy apropiado para el trabajo de la fuerza elástico explosiva y reactiva, el empleo de multisaltos y multilanzamientos con objetos de distintos pesos. La combinación de distintas formas de saltar y lanzar proporciona multitud de tareas motoras, a través de las cuales podemos estar trabajando tanto la fuerza como la coordinación.

 

            Para el desarrollo de la fuerza reactiva es útil cualquiera de los métodos pliométricos comentados, con las limitaciones indicadas para los niños.

 

            Procedimientos:

 

Fórmulas de trabajo específicas

Autocargas
·            Trabajo con el propio peso corporal a través de ejercicios simples, donde la resistencia a vencer (el propio cuerpo) es estable.
Trabajo por parejas
·            Se utiliza como sobrecarga el peso global o parcial de un compañero (...).
Circuitos
·            Consiste en  recorrer una serie de estaciones donde se trabajen diferentes partes del cuerpo de forma alternativa.

 

Fórmulas de trabajo integradas

Gimnasia
·            Situaciones particulares de gimnasia en donde se ve implicada la fuerza, como por ejemplo en diferentes propuestas de equilibrios, volteos o saltos
Juegos
·            Formas jugadas de transportes, pulsos, relevos (...)
 
Actividades relacionadas con las habilidades y destrezas básicas
·            El salto, el desplazamiento (reptar, trepar, etc.), el giro, los lanzamientos y las recepciones( ...)

            Fórmulas de trabajo de la fuerza en la escuela Generelo et al. (2004).

 

 

 

      Fuerza –adolescentes

 

  • Para  García Manso et al (2003), en niños y adolescentes el trabajo de fuerza debe pretender: lograr un desarrollo muscular armónico, conseguir una buena postura corporal, lograr la adecuada adaptación muscular que permita eliminar riesgos de lesiones y crear las bases que posibiliten en el futuro acceder al entrenamiento deportivo, si es su interés.

  • Tras un periodo de formación adecuado puede comenzarse una aproximación del trabajo de fuerza a los requerimientos de su especialidad.
  • En deportistas con una buena formación puede comenzarse un trabajo de coordinación intramuscular.
  • Las mayores cargas se utilizarán en ejercicios uniarticulares de fácil ejecución. Éstos se emplearán también para trabajar posibles descompensaciones.
  • No abusar de acciones excéntricas que conllevan un gran riesgo de lesión ni ejercicios pliométricos.
  • El número de repeticiones oscilará entre el 6 RM y el 15 RM de cada grupo muscular. Michelli (1988; en García Manso, Campos, Lizaur, Pablo, 2003) afirma que las cargas iniciales deben corresponder a 7 RM (3 series de 7), valor de la carga que debe mantenerse hasta que la carga pueda moverse 11 veces seguidas, momento en el cual se tiene que repetir el test de 7RM y variar la carga.
  • Las sesiones de entrenamiento de fuerza recomendadas entre los jóvenes deben ser de  2-3 por semana.
  • El entrenamiento de fuerza con sobregargas no es contraproducente si se realiza correctamente.

 

            Fuerza –adultos

 

  • En el caso de sujetos principiantes se recomienda utilizar una carga moderada (30-60% 1RM) para facilitar el aprendizaje de la técnica. De 1 a 3 series, de 3 a 6 repeticiones (Kraemer et al., 2002-ACSM).
  • En sujetos que se inician es necesario buscar una buena ejecución, aunque sea en detrimento de una alta velocidad.
  • 2- 3 días a la semana es la frecuencia recomendada para sujetos que se inician (Hickson, Hidaka, Foster, 1994). Uno o dos días a la semana únicamente es efectivo para mantener.
  • En sujetos experimentados para conseguir adaptaciones neurales es necesario utilizar al menos un 80% 1RM  (Häkkinen, Alen, Komi, 1985).

 

            Fuerza – mayores (Ramos y Pinto, 2005)

 

v  El entrenamiento de fuerza reduce, detiene e incluso invierte la pérdida de masa muscular. Además, proporciona beneficios cardiovasculares, metabólicos y de composición corporal, similares o incluso superiores al ejercicio aeróbico.

v  Al mejorar la fuerza máxima, permite trabajar ante resistencias submáximas, con menores % de frecuencia cardiaca y menores cifras de tensión arterial, lo que facilita realizar las actividades diarias con menor estrés muscular y cardiovascular.

v  Al iniciar un programa de fuerza con personas mayores se debe garantizar una ingesta protéica mínima de 1,25 gr/kg/día.

v  Es necesario tener presente que en personas mayores el programa de fuerza debe ser individualizado, progresivo y en el mismo deben intervenir los grandes grupos musculares, predominando el número de repeticiones sobre la intensidad (Marcos Becerro y Rubio, 2006).

v  Es necesario realizar una vuelta a la calma con ejercicios aeróbicos y estiramientos.

v  El movimiento debe incluir contracciones concéntricas y excéntricas.

v  Si disponemos de 1RM, la carga inicial corresponde al 30-40% para los miembros superiores y entre el 50-60 % para los inferiores. Cargas superiores al 60% incrementan el riesgo de lesión. Si no se dispone de estos datos se aconsejan cargas ligeras que puedan ser movilizadas 12-15 veces por serie.

v  Progresar gradualmente y en función de las sensaciones aplicar variaciones de +/- 2,5 kilos o del +/- 5 %. Disminuiremos la carga si no completa 8 – 10 repeticiones y la aumentaremos si supera las 15 con facilidad.

v  El objetivo de frecuencia semanal es de 3 días/semana. En fase inicial y con poca disponibilidad 2 días/semana

 

 

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